SE TRATA DE UNA PREGUNTA hecha a un joven doctor en filosofía y teología…, y que podríamos compartir quizás también nosotros… ¿Qué le parece? La pregunta: En un mundo que parece cada vez más secularizado, ¿por qué un libro sobre liturgia?
La respuesta de Mauro Gagliardi (34): Diría, al contrario, que precisamente porque a menudo el mundo moderno – al menos el mundo occidental – parece cada vez más alejado de la fe y de la religión, es necesario recordar algunos puntos firmes y, entre estos, ciertamente está el culto divino, o sagrada liturgia.
A veces se ha creído que, ante los desafíos de la “ciudad secular”, también el cristianismo, si quiere ser aceptado, debe secularizarse. No puedo aquí, obviamente, entrar en detalles sobre un tema tan amplio, aunque se agotó en los mismos en que surgió dentro de la teología. Para la liturgia vale un discurso parecido.
Parece que en muchos casos haya existido una tendencia a secularizarla, casi a “desmitificarla”, a hacerla menos divina y más humana, de forma que las personas pudieran reconocerse más en ella, de acuerdo con la mentalidad y la cultura típicas de nuestro tiempo. Está claro que la liturgia se forma y cambia, a través de los siglos, también en base a la influencia de las culturas. Es necesario sin embargo verificar prudentemente cuándo se trata de cambios homogéneos con la tradición, y por tanto positivos hablando en general, y cuándo no.
También en este caso, es imposible entrar aquí en detalles, pero a su pregunta respondo: precisamente en un mundo que parece a menudo alejado de Dios, es necesaria aún más una liturgia verdaderamente divina y sagrada.
No es correcto decir – como se ha hecho a menudo – que hoy los problemas de la Iglesia serían “más bien otros”. El culto que debemos dar públicamente a Dios, y la forma correcta de hacer este culto, son de capital importancia para el hombre de toda época, sean cuales sean los problemas que tenga que afrontar. Es más, pensándolo bien, es difícil encontrar un problema que sea más importante para el hombre que su relación con Dios, del que la liturgia sagrada es el momento cumbre. (Zenit).